Manifiesto del Pragmatismo
El pragmatismo no es una filosofía de la comodidad, sino de la efectividad.
No buscamos evitar el esfuerzo, sino el esfuerzo estéril.
Este manifiesto no es una receta, sino un recordatorio: la realidad premia la acción inteligente, no la intención pura.
A través de la experiencia y la acción, hemos llegado a valorar:
SOBRE LA ACCIÓN
1. Entregar valor sobre hacer
Estar ocupado no es sinónimo de ser productivo. Priorizamos las acciones que generan un impacto tangible frente a la simple ejecución de tareas que no mueven la aguja.
2. Lo suficiente sobre lo ideal
La perfección es enemiga de lo bueno y suele llevar a la parálisis. Valoramos una solución que resuelve el problema hoy, por encima de una solución ideal que nunca llega a implementarse.
3. Solucionar sobre discutir
El análisis excesivo es una forma de procrastinación. Preferimos probar una solución y corregirla sobre la marcha que debatir eternamente sobre cuál es la mejor opción teórica. La reflexión tiene valor cuando informa la acción, no cuando la sustituye.
SOBRE EL CONOCIMIENTO
4. Evidencia sobre creencia
Lo que "creemos" es irrelevante frente a lo que "es". Tomamos decisiones basadas en datos observados y realidad empírica, no en suposiciones o jerarquías.
5. Consecuencias sobre intenciones
Las ideas se juzgan por sus efectos, no por su belleza teórica. Lo que importa no es lo que quisimos hacer o lo bien que sonaba el plan, sino lo que realmente logramos.
SOBRE EL TIEMPO
6. Encontrar soluciones sobre buscarlas
La búsqueda es un proceso, el hallazgo es el resultado. No confundimos el movimiento con el avance; el éxito se mide por lo que consigues, no por cuánto tiempo pasaste intentándolo.
7. Concluir sobre comenzar
El mundo está lleno de iniciativas abiertas. El valor real se cristaliza únicamente cuando se cierran ciclos. Empezar es fácil; terminar es lo que define al pragmático. Pero concluir también significa cerrar lo que no funciona, no solo completar lo iniciado.
8. Adaptarse sobre mantener el rumbo
Los planes son hipótesis que la realidad prueba o refuta. Valoramos la capacidad de cambiar de dirección cuando la evidencia lo exige, por encima de la lealtad ciega a un plan original.
9. Iterar sobre insistir
El fracaso solo existe cuando dejamos de aprender de él. Preferimos ajustar el enfoque basándonos en lo que funciona y lo que no, frente a repetir incansablemente lo que ya demostró no servir.
Aunque reconocemos valor en los elementos de la derecha, valoramos más los de la izquierda.
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