El letargo del producto: Por qué la inmunidad requiere un ataque
- Marcial Atiénzar
- 18 ene
- 4 Min. de lectura

En 2007, Nokia tenía el 49% del mercado móvil global. Sus ingenieros mejoraban la duración de batería, refinaban la ergonomía, optimizaban la cámara. En 2013, vendieron su división de móviles por migajas a Microsoft. ¿Qué pasó? No dejaron de mejorar. Mejoraron hasta morir.
El problema no fue la falta de excelencia. Fue que solo sabían defenderse.
En biología, un sistema inmunitario que solo "se defiende" es un sistema condenado al fracaso. La verdadera salud no proviene de la ausencia de amenazas, sino de la capacidad del organismo para identificar, atacar y adaptarse.
Sin embargo, en el desarrollo de producto actual, parece que hemos entrado en un estado de inmunodeficiencia creativa. Nos hemos vuelto expertos en la defensa, pero hemos olvidado cómo atacar.
La trampa de la defensa (Atenea sin Ares)
Mira tu roadmap de los próximos 12 meses. ¿Cuántas líneas dicen cosas como?
"Optimizar el flujo de checkout"
"Mejorar el rendimiento de la página"
"A/B testing de nuevos CTAs"
"Reducir deuda técnica"
"Incrementar la retención un 3%"
Ahora cuenta cuántas dicen:
"Lanzar una vertical que canibalice nuestro producto principal"
"Crear una experiencia que provoque resistencia de nuestros usuarios actuales"
"Apostar por una tecnología que hoy parece innecesaria"
La diferencia entre ambas listas es la diferencia entre Atenea y Ares, entre el escudo y la lanza, entre defender y conquistar.
Estamos viviendo la era del "refinamiento infinito". Lo vemos en:
Smartphones: Iteraciones anuales donde la mayor innovación es un borde más fino o un color nuevo.
Modelos de LLM: Una carrera por el ajuste fino (fine-tuning) y la seguridad, descuidando a veces saltos arquitectónicos disruptivos.
Automoción: Pantallas más grandes en coches que ofrecen la misma experiencia de conducción de hace una década.
Aquí domina Atenea, la estrategia, la prudencia, el escudo. Es necesario para mantener lo que tenemos, pero cuando la defensa es la única prioridad, el producto se estanca. Se vuelve vulnerable, no por un ataque externo, sino por su propia incapacidad de evolucionar.
La inmunología como estrategia de ataque
El sistema inmunitario no espera educadamente a que el virus toque la puerta. Envía células asesinas (NK), genera inflamación controlada y ataca proactivamente cualquier elemento que amenace el equilibrio futuro.
En producto, atacar significa:
Canibalizar tu propio éxito: No esperar a que la competencia destruya tu modelo de negocio, hazlo tú primero con una innovación radical.
Inflamación positiva: Introducir cambios que generen fricción constructiva, rompiendo el statu quo de la experiencia de usuario para llevarla a un nivel superior.
Ares en el Roadmap: Dejar espacio para la audacia, el riesgo y la conquista de nuevos territorios tecnológicos que hoy parecen innecesarios.
El equilibrio es la victoria
La "inmunidad de mercado" no se logra con un muro más alto, sino con un organismo más ágil. La salud de tu producto reside en la tensión entre tus dos caras:
La defensa (Atenea) Respuesta rápida, predecible, mantiene el presente generando caja | El ataque (Ares) Lenta, creativa, se anticipa al futuro generando relevancia |
Retención y UX optimizada | Disrupción y adquisición agresiva |
Corrección de errores | Nuevas verticales experimentales |
Reducción de la deuda técnica | Apuestas en tecnologías emergentes |
Optimización de márgenes | Inversiones de alto riesgo / alto retorno |
Segmentación de clientes actuales | Creación de nuevas categorías de usuarios |
Cómo atacar sin autoinmunidad
Aquí viene el matiz crítico: no todo ataque es evolución. Atacar por atacar es autoinmunidad, el equivalente a un organismo que destruye sus propias células sanas.
Casos de autoinmunidad en producto:
Snapchat (2018): Rediseño radical que destruyó flujos que funcionaban. Perdieron millones de usuarios.
Google+: Atacaron a Facebook sin inmunidad adaptativa real. Murió en 8 años.
Metaverso de Meta: Features que nadie pidió, consumiendo recursos de productos core (Instagram, WhatsApp).
La diferencia entre ataque inteligente y autoinmunidad es el timing y la validación progresiva.
Señales de que es momento de atacar
Crecimiento plano o decreciente en métricas de adquisición (aunque la retención sea alta)
Competidores laterales creciendo en segmentos que considerabas "irrelevantes"
Tu equipo lleva >18 meses sin proponer algo que te asuste
Tus ingresos vienen >70% de la misma línea de producto de hace 3 años
Cambios tecnológicos o regulatorios en el horizonte que harán tu ventaja competitiva obsoleta
Si detectas 3 de 5, no estás defendiendo. Estás petrificándote.
Framework de acción: Diagnóstico y ataque controlado
Paso 1: Diagnostica tu nivel de inmunodeficiencia
Responde estas 5 preguntas con honestidad brutal:
¿Tu roadmap de 6 meses tiene >80% de optimizaciones/mejoras incrementales?
¿Hace más de 18 meses que no lanzas una feature que provoque resistencia interna o de usuarios?
¿Tu crecimiento viene principalmente de retención, no de adquisición?
¿Tu competencia define más tu estrategia que tu visión a 5 años?
¿Tienes miedo de canibalizar tus propios ingresos con innovación radical?
Si respondiste "sí" a 4 o más, estás en modo defensivo letal.
Paso 2: Ejercicio de "destrucción controlada"
Agenda 2 horas con tu equipo de producto. Título de la reunión: "Cómo nos destruiríamos a nosotros mismos".
Reglas:
Cada PM debe proponer cómo eliminaría/canibalizaría el producto del que es responsable
Las ideas deben dar miedo real (si no asustan al CFO, no cuentan)
Prohibido decir "no tenemos recursos" o "los usuarios no lo quieren"
Las 3 ideas que más te aterren son tus vectores de ataque potenciales.
Paso 3: Valida antes de autodestruirte
Esto no es una invitación al caos. Es inmunidad adaptativa, no autoinmune.
Experimenta en pequeño: Lanza la versión más mínima del "ataque" en un segmento aislado
Mide señales de vida, no éxito inmediato: ¿Hay tracción inicial? ¿Engagement profundo aunque sea minoritario?
Dale tiempo: La inmunidad adaptativa tarda semanas en activarse, no horas
Ejemplo: Canva no lanzó todo su editor contra Adobe de golpe. Atacó desde un ángulo "absurdo" (diseño para no-diseñadores), validó tracción, y luego escaló hasta convertirse en amenaza existencial para Photoshop.
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